OPINIÓN | Manuel Rosales, el triunfo de la perseverancia — por Oslando Muñoz Ramírez – SuNoticiero
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OPINIÓN | Manuel Rosales, el triunfo de la perseverancia — por Oslando Muñoz Ramírez

Si quedaba alguna sobre la mítica frase de que “la política es al arte de lo posible”, que algunos atribuyen a Maquiavelo y usada en su momento por Winston Churchill, pero incluso atribuida por otros historiadores a Aristóteles, lo que ocurrió el domingo en las elecciones de alcaldes y gobernadores en Venezuela con el contundente triunfo de Manuel Rosales en el estado Zulia, permite señalar la absoluta vigencia de esta afirmación.

La historia contemporánea nos ofrece mayores argumentos sobre la idea principal.

Alguna vez le preguntaron a Henry Kissinger que definiera a Richard M. Nixon de la manera más sucinta. no dudó en decir “perseverante”. Y es que el transitar de quien fuera dos veces presidente de los Estados Unidos, se resume en esa palabra. Después de ser elegido representante (diputado) en 1.946 y senador en 1.950, fue electo junto a Dwight Eisenhower, como el vicepresidente más joven de la nación norteamericana.

Sin embargo, Nixon no solo perdió frente a John F. Kennedy en la elección presidencial de 1.960, sino que fue derrotado en la disputa por la Gobernación de California en 1.962 frente al demócrata Pat Brown y todo indicaba que tras dos reveses tan seguidos, que su carrera política se apagaba. Insistió y perseveró al punto que 1.968 se alzó con la nominación republicana para enfrentar a Lyndon Johnnson, a quien derrotó y así convertirse en presidente de Estados Unidos para el período 1.968-1.972 y posteriormente fue reelecto por cuatro años más, hasta que el caso Watergate le puso punto final a su paso por la Casa Blanca en 1.974.

Cuatro intentos, entre 1.989-1.994-1998 y 2.002, le costó a Lula da Silva llegar a la presidencia de Brasil, luego de fundar el Partido de los Trabajadores y romper con el esquema tradicional de los partidos del vecino país, impulsando reformas y cambios radicales que condujeron a una transformación social y económica que colocó a Brasil a ser una potencia universal.

Lula aparece ahora como claro favorito de las encuestas para las presidenciales de 2.023 para enfrentar a Jair Bolsonaro. Su carrera sigue vigente, a pesar de haber pasado por la cárcel, acusado de recibir prebendas por parte de la transnacional brasileña Odebrecht.

Andrés Manuel López Obrador (Amlo) lo intentó en tres ocasiones para llegar a los pinos, entre 2.006-2012 y 2.018. Por momentos pareció haber perdido impulso ante el desgaste de sus dos derrotas por la carrera presidencial, pero en 2.018 se impuso con amplia ventaja, siendo el primer mandatario socialista de la nación azteca, algo impensado en el siglo xx, período cuyo dominio fue absoluto para el tradicional PRI.

Son ejemplos muy cercanos que demuestran que aquella frase de que “la política es el arte de lo posible” sigue presente y que, guardando las distancias en tiempo y nombres, el arribo de Manuel Rosales a la Gobernación del estado Zulia pudiera producir, por si mismo, un reacomodo en el liderazgo opositor venezolano, hecho no previsto hasta este pasado domingo 21-N.

La contundencia del triunfo frente a Omar Prieto es la revancha que el líder de un nuevo tiempo ha tenido para derrotar a quien ,a su vez, le había ganado hace apenas cuatro años. Fue un elección suis generis, ya que debió repetirse en cuestión de pocos días ante la negativa de Juan Pablo Guanipa, quien salió victorioso ante Arias Cárdenas, de juramentarse ante la Asamblea Nacional Constituyente, lo que derivó a una nueva convocatoria a elecciones.

Guanipa, luego de ganar, se propuso consultar a los diversos sectores de la sociedad zuliana sobre qué debía hacer. El dilema era juramentarse o no ante una ANC írrita y oficialista. Curiosamente, Rosales le dijo, sin ambages: ”no cometas el error de no asumir. La gente te escogió para gobernar. Si quieres mi opinion, juraméntate y sigue adelante”. Guanipa desoyó no solo a Rosales, sino a la sociedad civil y a dirigentes de su propio partido como Henrique Capriles.

Omar Prieto se impuso con amplitud frente a Rosales, quien venía de estar preso un año en El Helicoide, tras su regreso del exilio, el cual comenzó en abril de 2.009 con su arribo a Perú,como consecuencia de la persecución para arrestarlo, ordenada en cadena nacional por Hugo Chávez al mediodía del 25 de marzo de 2.009.

Tras esa derrota y sin un horizonte promisorio, pocos auguraban

Un renacer de su liderazgo. Su partido ,Un Nuevo Tiempo, veía como parte de su dirigencia, tomaba otros destinos. Timoteo Zambrano, Delsa Solorzano, Pablo Pérez, Carlos Tablante, Enrique Márquez, entre otros, son algunos de los nombres de mayor relevancia que marcaron distancia del hoy electo gobernador del Zulia.

Y luego surge Juan Guaidó para liderar el Asamblea Nacional, con un inusitado apoyó del país y de la comunidad internacional, en especial del gobierno de Estados Unidos con Donald Trump a la cabeza. En ese armado opositor, denonimado el G4, donde convergen AD, UNT, VP Y PJ, por ser los partidos con mayor votación en las elecciones parlamentarias de 2015, rosales dio su respaldo a Guaidó, quien previo a su escogencia fue resistido por Primero Justicia. Sin embargo, UNT acompañó la decisión.

Hay varias lecturas después del 21 de noviembre .Por un lado, el Gobierno celebra la captura de 19 gobernaciones y la alcaldía de Caracas. La oposición, en esa configuración, luce menguada con apenas cuatro gobernadores ,Morel Rodríguez en Nueva Esparta; Alberto Galindez en Cojedes; Adolfo Superlano en Barinas y Manuel Rosales en el Zulia.

Otro enfoque de cara a los resultados es que la oposición obtuvo 4.429.137 votos(56.3%) y el gobierno 3.722.656(45.7%); es decir de no haber sido por los tropiezos de participar separados candidatos de la MUD y de otras fuerzas adversas al Gobierno, estados como Táchira, Miranda, Lara, Bolívar, Apure, Vargas estuvieran hoy en manos de gobernadores opositores.

Bajo esa premisa, el politólogo John Magdaleno señaló que se han podido ganar, sin mayores contratiempos ocho gobernaciones. «Ni hablar de si se lograba mayor coordinación estratégica entre sectores de oposición y si diversos factores políticos se unían a la lucha en el terreno electoral”, agregó Magdaleno, un estudioso de los procesos políticos y quien ha venido sosteniendo que la salida del régimen de Maduro debe construirse desde la vía electoral y lo sustenta sobre el análisis de 223 casos, de los cuales apenas 77 terminaron por golpes de Estado.

Y aquí entramos en el terreno de lo desconocido, en cuanto a cuál será a partir del 21-N la nueva configuración de la oposición. Es evidente que Manuel Rosales tiene un enorme desafío. No es igual gobernar al Zulia que a Nueva Esparta, Barinas o Cojedes. Y aparte Rosales, un dirigente curtido entre triunfos y derrotas, comenzará a ser visto como una alternativa frente a Maduro.

Quienes lo conocen, no dudan en afirmar que sabrá administrar los tiempos por venir. No chocará con Guaido, pero es obvio que ahora la configuración de la plataforma opositora sera diferente y su figura pasa a tener tanto peso como la del joven presidente interino. Es lo inevitable. Un triunfo tan contundente hace que las mirada del país vuelvan a fijarse hacia el Zulia.

Ya en 2.006 asumió la candidatura presidencial y competió frente a Hugo Chávez en circunstancias ampliamente adversas, pues se medía a un presidente en ejercicio, que para entonces administró cuantiosos recursos provenientes de la renta petrolera y ,además, contaba con sólidos programas de salud y alimentación a través de Barrio Adentro y Mercal, entre otros, ante lo cual derrotar a Chávez, quien tenía altísimos niveles de aceptación, era poco menos que una quimera.

La prestigiosa encuestadora datos, que durante mas de 50 años ha realizado estudios de opinión para conocer el grado de satisfacción de los venezolanos en cuanto a su nivel de vida, señaló para entonces que el 64 por ciento de los consultados decía sentirse “sumamente feliz” .Ese año se vendieron en Venezuela 575 mil carros nuevos.

No obstante, Rosales logró importantes movilizaciones en su recorrido por el territorio nacional y animó a la participación en muchos estados y municipios donde la oposición había desaparecido luego de la errónea decisión de no presentar candidatos a las elecciones de la asamblea nacional en 2.005. Finalmente, como se esperaba, Chávez ganó de manera amplia y Rosales regresó a la gobernación del Zulia, después de lograr el 37 por ciento de los votos, lo cual permitió un avance significativo para los factores adversos al chavismo y, al mismo tiempo, expandir de lo regional a nivel nacional a su organización Un Nuevo Tiempo.

Estamos frente a una nueva realidad y otro contexto. Será acaso el triunfo de Manuel Rosales el inicio de una etapa que conduzca a un replanteo de la estrategia opositora para impedir que maduro siga gobernando hasta el 2.025.

Nadie lo sabe, obviamente. Lo cierto es que el Zulia vuelve a ser un estado opositor y después de dos períodos en los cuales, a pesar de ser la región más golpeada por la deficiencia gubernamental, con interminables cortes del suministro de energía eléctrica, desabastecimiento de gasolina y tantas otras afectaciones de los servicios públicos, reinaba el silencio cómplice de los gobernadores de turno, ahora seguramente alzará la voz, con Manuel Rosales al frente, para exigir un trato similar al que reciben otras regiones del país.

Es un desafío y un reto de doble alcance, porque su resonante triunfo va más allá de las fronteras del Zulia.

En el ámbito regional, en buena medida su clara victoria se concatena con el recuerdo de sus sus ocho años como gobernador, desde donde impulsó programas sociales y obras que aún perduran como la Biblioteca Pública del estado, hospitales, ambulatorios, becas estudiantiles, escuelas y liceos, hechos que, sin dudas, contrastan con lo observado en la gestión de Omar Prieto, pero que además, la población aspira ver de nuevo bajo el mando de Rosales.

Y en cuanto al objetivo de reagrupar a la oposición de cara a lograr mayores avances y con ello acortar el tiempo en el poder de Nicolás Maduro, bien sea a través de la convocatoria a un referéndum revocatorio o elecciones presidenciales antes de 2.025, es evidente que le tocará a Manuel Rosales jugar un rol protagónico en una tarea que implicará mover los alfiles del ajedrez político consciente que enfrentan a un gobierno, cuyo talante democrático no es su principal cualidad.

Oslando Muñoz Ramírez

SuNoticiero

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