OPINIÓN | La Unidad: un valor supremo – por @EfrainRincon17

Dicen los especialistas de la comunicación que para que un mensaje sea efectivo, debe repetirse muchas veces a la audiencia a la que nos interesa llegar. Por eso, seguiré insistiendo que la Unidad de la oposición democrática venezolana es un valor supremo que debemos preservar íntegramente, a pesar de las desavenencias y los desencuentros que puedan suscitarse entre los partidos políticos. Sin la unidad entre los demócratas, no es posible construir un mejor destino para Venezuela.

Es un mandato ético y moral, es el compromiso histórico que debe asumir la oposición en circunstancias en las que el país experimenta su peor crisis de la era republicana.

Una cosa es tener diferencias naturales propias de la dinámica democrática y otra, muy diferente, que los partidos asuman posiciones irreconciliables que nos alejan del objetivo común, como es liberar a Venezuela de esta pandilla de forajidos y construir un sistema democrático y de libertades que disfruten todos los venezolanos.

Actuar fuera de la unidad es sencillamente un acto criminal, porque cada día millones de conciudadanos aspiramos hacer realidad un cambio de rumbo del país, porque sino estaremos condenados a vivir en una sociedad mal gobernada por una minoría de desadaptados e inmorales que nos hunden en las inmundicias de su incapacidad y podredumbre.

¿Acaso les parece poco lo que hemos vivido los venezolanos para que algunos de nuestros dirigentes deshojen la flor para saber si el país necesita o no necesita la unidad democrática? ¿Acaso no hay suficientes testimonios que expresan con dolor y angustia los sufrimientos y humillaciones del pueblo venezolano? ¿Qué más tiene que pasar para que nos percatemos que sin unidad, este régimen se mantendrá en el poder por el tiempo que a ellos se les antoje?

Llegó el momento de pensar en la grandeza de Venezuela, porque si ustedes no actúan a la altura del compromiso histórico con la patria, tampoco merecen nuestra confianza y respaldo. Si ustedes, partidos políticos, mantienen una actitud inmadura, irresponsable e irracional, entonces, no quisiera imaginar el futuro que nos espera a los que por alguna razón seguimos viviendo en Venezuela. Ya está bueno de mezquindad; de cálculos políticos y electoreros; de pensar en los intereses de unos pocos porque, si el régimen se entroniza en el poder, ni ustedes ni nosotros tendremos vida para contarlo, pues, estaremos secuestrados bajo el férreo control de la boliburguesía corrupta y apátrida que nos gobierna desde hace más de dieciocho años.

Es hora de reflexionar con serenidad y firmeza para actuar con nobleza, determinación e hidalguía a favor de los supremos intereses de Venezuela. Ya basta de frases altisonantes e insultos, de reclamos banales, de cobrar facturas viejas, actitudes que desdicen de su vocación democrática y enlodan el pasado recto con el que actuaron insignes políticos del siglo XX venezolano. Es hora de ponerse la mano en el corazón y, como un solo equipo, enseriar la lucha por la democracia, la libertad y el progreso de la mano de la inmensa mayoría de los venezolanos. Si actúan de manera contraria, entonces, nos obligarán a decir que tampoco ustedes tendrán el perdón de los venezolanos, porque fueron incapaces de aprovechar la oportunidad de oro que les presentó la historia.

La prioridad no es quién será el presidente de la República, en una coyuntura en la que el régimen impone su poder para que no haya elecciones en el país. Llegará el momento que nos toque elegir un nuevo gobierno, seleccionando entre tantos líderes aquel que se comprometa a trabajar duro por la Venezuela que debe renacer de las cenizas. Ahorita no es prioritario pelear para determinar cuál es el partido más poderoso de la nación, en momentos donde el régimen, en complicidad con el CNE, está fraguando la abolición de los partidos de oposición. La prioridad no es que los venezolanos nos distraigamos en pensar quién es el partido que más quiere y se ocupa de Venezuela, cuando las circunstancias proclaman que todos, absolutamente todos, somos necesarios en esta cruenta lucha que estamos obligados a ganar por la dignidad y el bienestar de la patria de Bolívar.

La prioridad es construir una UNIDAD perfecta, poderosa, auténtica, patriota y con voluntad para enamorar al pueblo y conectarlo nuevamente con la lucha que permitirá el parto de un país de luz y esplendor. Esa UNIDAD es la clave para exigirle a la dictadura la realización de elecciones libres y transparentes, con la vigencia y participación de partidos políticos que asuman el reto formidable de formar un nuevo gobierno con capacidad para resolver los graves problemas del país, con honestidad para administrar los recursos e inversiones, con inclusión para respetar a cada venezolano, sin importar su posición política, credo o condición social y personal. La prioridad es la UNIDAD para que los venezolanos podamos vivir dignamente y dejemos de ser mendigos que buscan en la basura alimentos para saciar el hambre; o para que más nunca nuestros ancianos y niños mueran por falta de medicamentos y atención en hospitales y centros de salud. Para que los estudiantes puedan asistir a escuelas, liceos y universidades donde se imparta una educación de calidad, decente y con valores cívicos y democráticos, al servicio del trabajo y de la competitividad personal y social.

La UNIDAD es necesaria por aquellos miles de inocentes que a diario mueren a merced de un hampa desbordada, cuyo patrón es el régimen que los dotó de armamentos y le regaló la impunidad para que actúen libremente. La UNIDAD es fundamental para que podamos construir una economía vigorosa y productiva que nos permita alcanzar el desarrollo humano que nos merecemos. Una economía al servicio de los venezolanos, que proporcione a los profesionales las oportunidades para que, con sus talentos e iniciativas, construyan una sociedad moderna y del primer mundo. Esa UNIDAD es vital para que nuestros jóvenes no se vayan del país; para ponerle fin al éxodo que nos deja sin sangre nueva y nos condena a vivir sin generaciones de relevo.

Son tantas las razones que nos motivan y nos obligan a mantenernos unidos como nación, que no vale la pena dilapidar el capital político de la oposición democrática en discusiones de poca monta que sólo benefician al régimen, al verdadero adversario que estamos obligados a derrotar. No tenemos otra opción apreciados dirigentes políticos nacionales, regionales y locales, pertenecientes a todos los partidos y movimientos políticos, que construir una UNIDAD sólida y victoriosa. Den un paso adelante y que su patriótico ejemplo nos inspiren a luchar por la libertad y la grandeza de nuestra amada Venezuela. ¡Háganlo por el bien de la nación y de todos los venezolanos!

SuNoticiero

Join the Conversation