OPINIÓN | El cambio viene – por Mitzy de Ledezma

La protesta no fue el pasado martes en la población bolivarense de San Félix, ni hace meses en la comunidad neoespartana de Santa Rosa. La atronadora y más contundente protesta contra Maduro se produjo el 6 de diciembre de 2015. Fue con esa votación torrencial como se expresó la gente hastiada de unos gobernantes de los que quieren salir lo antes posible, simplemente porque no sirven para nada. Porque han dilapidado una fortuna, se han robado el dinero público de la manera más descarada, porque por donde uno vea, la situación en Venezuela está cada día peor. Estamos desprestigiados como país porque se nos relaciona con los narcos y terroristas. Hay más inflación, más inseguridad, más escasez de todo, de lo que sea, cauchos, harina, baterías, azúcar, bombillas, antibióticos, cemento, leche, y pare usted de contar.

Por eso, donde te metas Maduro, siempre te van a pitar, vas a recibir abucheos, te gritarán lo que sufre el pueblo en las colas, bien para conseguir medicinas o rebuscar algo que comer, mientras tú luces gordote, embutido en ese liquiliqui. La gente está muy cargada, porque por más cuñas trucadas que disparen por las cadenas de medios, la realidad es muy potente y ese entorno golpea en la cara de niños, jóvenes, madres, estudiantes, trabajadores, empresarios. Es todo el pueblo, incluidos los que habían votado por Chávez o por ti mismo, ya se cansaron y quieren un cambio urgente. ¿Por qué no vas a un estadio de béisbol o de fútbol?, o a un mercado como el de Coche. Anda y camina por el bulevar de Catia, sube a los barrios, a esos cerros de donde ahora bajan los vecinos con la cacerola en manos, indignados por tantos abusos cometidos.

Dos periodistas de la agencia Francesa Capa fueron detenidos por más de 24 horas en el aeropuerto internacional “Simón Bolívar” por funcionarios del Sebin. A los de aquí, los apalean como han hecho con varios, y lo más reciente fue la golpiza que le propinaron a la periodista Elyangelica González, quien declaró ante los medios de comunicación que fue brutalmente agredida por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana. “Efectivos GNB me tiraron en un rincón, me partieron el teléfono, me sentí como una delincuente”. Igual profanan la Basílica de Santa Teresa, cuando trataron de agredir en su interior al Cardenal Urosa Savino quien oficiaba la santa misa el Miércoles Santo en honor del Nazareno de San Pablo antes del inicio de la tradicional procesión. Es la violencia ciega, es la ira y la impunidad pretendiendo sustituir las carencias por las que la gente está molesta y sale a protestar.

Cierran RCTV, sacan de las cableras a NTN24 y a la señal de CNN. Censuran a los medios, les regatean el papel a los periódicos, les mandan a las televisoras y radios a los “técnicos” de Conatel para meterles miedo, pensando que todo quedará oculto, que la ciudadanía no se enterará de los desmanes que siguen haciendo los enchufados y su máximo jefe, pero ¡qué va!, la gente sabe todo, se entera en el cuchicheo, por los mensajes de texto, por esas redes que tanto odia Maduro. Además, la gran fuente de información de la gente es la propia y cruda realidad con la que tiene que lidiar a cada instante. Pero ya viene ese cambio por el que tanto ha luchado nuestro pueblo y será para bien, para unirnos como hermanos, para superar las dificultades y ser alegres viviendo con paz y progreso.

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