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Aguas residuales: otra deuda ambiental en Venezuela

Al menos en nueve estados de Venezuela fallan las plantas de tratamiento de aguas residuales.

La falta de políticas públicas e información sobre el manejo de estas aguas en todo el país, oculta un daño ambiental severo que puede explotar en cualquier momento y del cual pocos se preocupan. Transparencia Venezuela alerta sobre este grave problema y une su voz a la de expertos académicos y representantes de organizaciones de la sociedad civil, para exigir acceso a la información pública y atención profesional urgente.

A tres años de la creación del Ministerio de Atención de las Aguas, en Venezuela crecen las denuncias de contaminación de lagos, ríos y playas por causa de aguas servidas. Al menos nueve estados del país tienen Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales que están paralizadas o con fallas en su funcionamiento.

Las aguas residuales, también conocidas como aguas servidas, son aquellas que el ser humano ha usado y afectado, principalmente para fines domésticos e industriales; y que deben ser depuradas antes de ser descargadas en la naturaleza o, idealmente, reutilizadas.

La falta de tratamiento adecuado de las aguas residuales en el país despierta alarmas en especialistas, activistas ambientales y políticos opositores a la gestión del mandatario Nicolás Maduro, quienes coinciden en que la contaminación por aguas servidas puede afectar, a mediano y largo plazo, la salud de comunidades aledañas, así como la de los ecosistemas marinos de Venezuela.

Va más allá de una preocupación local: el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, sobre “garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”, exhorta a los Estados a reducir, a la mitad, su porcentaje de aguas residuales sin tratar. Es decir, disminuir los vertidos de agua usada y contaminada en el medio ambiente.

La organización no gubernamental Vitalis destacó el tema en 2017 como uno de los grandes problemas ambientales de Venezuela. La ONG indicó que, en ese entonces, el país dejaba más de 75% de las aguas sin tratar.

“Este es un tema muy importante y debe ser atendido con la prioridad necesaria. Tan vital es garantizar el acceso al agua potable, como tratar las aguas luego de su uso. Lamentablemente, ni uno ni el otro se está garantizando en Venezuela, y los objetivos de desarrollo sustentable vinculados con el agua están lejos de cumplirse”, asegura Diego Díaz Martín, presidente de Vitalis.

A pesar de que en 2018 el gobierno de Nicolás Maduro creó el primer ministerio en la historia del país dedicado exclusivamente a la gestión de las aguas, el Estado no ha publicado datos sobre depuración de aguas servidas en territorio venezolano.

La cifra más reciente sobre el tratamiento de las aguas está registrada por la Cámara Venezolana de la Construcción, en su Plan Nacional de Infraestructura 2021-2033, el cual indica que solo 28% de las aguas residuales, urbanas e industriales, son depuradas en el país. “Muy poca en términos porcentuales (…) En general, la mayor parte de los efluentes no tratados contaminan las costas del Litoral, dada la cercanía de los grandes centros poblados al mar, o debido a que son vertidos directamente en ríos que desembocan en el mismo”, señala el informe, con datos obtenidos en 2018 por el Grupo Orinoco, organización no gubernamental especializada en temas de desarrollo sustentabl

Transparencia Venezuela consultó el tema con especialistas, que explican que, en general, la infraestructura de las plantas construidas en el país para tratar las aguas quedó en el olvido; sin inversión, sin mantenimiento y a merced de la delincuencia y la opacida

Plantas inoperativas a lo largo del pa

El llamado ‘ciclo urbano del agua’ —proceso a través del cual el agua llega a cada uno de los hogares y de las industrias— comienza con la captación de los recursos hídricos de la naturaleza; y continúa con las etapas de potabilización, distribución, consumo y alcantarillado. Después de ese último punto, las aguas convertidas en desechos deben entrar, de acuerdo con los protocolos nacionales e internacionales de saneamiento, en una fase de depuración o tratamiento; para posteriormente, como cierre del ciclo, retornar a la naturaleza o ser reutilizadas en actividades humana

La penúltima etapa del ciclo urbano del agua, la de la depuración, permanece bajo la opacidad que caracteriza a las instituciones del Estado.

Las páginas web y reportes disponibles del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el Ministerio de Atención de las Aguas y el Ministerio de Ecosocialismo carecen de información sobre el número y ubicación de todas las plantas de tratamiento de aguas residuales que existen en Venezuela.

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