Cifras Alarmantes: El 2017 y sus perspectivas salariales y de talento humano

No es un secreto para nadie el impacto que la inflación tiene en todos los estratos sociales de Venezuela, los cuales obviamente tienen una consecuencia en la alimentación, y por consiguiente la calidad de vida de los ciudadanos.

En el evento Perspectivas Económicas 2017 de Venamcham, Luis Mature, gerente general de Datos de Venezuela, presentó los resultados del estudio de opinión Pulso Nacional, elaborado entre el 11 y el 30 de enero de 2017.

Producto de esta investigación, Mature indicó que “toda Venezuela está preocupada por la comida, no es exclusivo solo de los sectores populares, también es importante para quienes tienen más recursos”, ya que para la comunidad en general, lo fundamental ante la crisis es garantizar la comida en la mesa de sus familias.

En ese sentido, señaló que según los estudios realizados por su organización, el 94% de los nacionales considera el factor alimentario como una prioridad, incluidos los sectores A, B y C en los que alcanza el 93%.

Asimismo, el 90% opinó que las cosas en el país van mal y 94% de los encuestados asegura que le va peor que el año pasado; 74% culpa al presidente Nicolás Maduro del desabastecimiento y 76% le atribuye responsabilidad en el alto costo de la vida.

“La gente está viviendo una situación muy difícil”, aseguró Maturen. Además, el estudio arrojó que 93% puede comprar menos de la mitad de las cosas que necesita.

Al preguntar a los ciudadanos cuáles gastos básicos estarían dispuestos a reducir, 35% de las respuestas indicaron que limitarían las comidas fuera de casa, 32% el entretenimiento y 28% las bebidas alcohólicas como la cerveza. “Que el venezolano esté dispuesto a quitarse la cerveza para afrontar la crisis quiere decir que la situación está muy grave”, explicó Maturen.

En respuesta a esto, el gerente de Datos de Venezuela, afirmó que 2017 será un año duro, ya que tan solo “en diciembre de 2016 la mitad de los encuestados se planteó la posibilidad de irse del país. La mayoría son jóvenes entre 18 años y 21 años de edad (77%), aunque también se hacen el planteamiento los de 22 años a 35 años (62%) y los que tienen entre 36 y 51 años de edad (47%)”.

Además, la investigación arrojó que uno de cada tres encuestados tiene algún miembro de su familia en el extranjero y uno de cada cinco ha realizado trámites para irse y podría marcharse en los próximos 12 meses.

“De quienes aspiran a emigrar, 65% trabajan, casi la mitad (45%) en la empresa privada y una buena parte (34%) trabaja por su cuenta. No se van porque no tengan oportunidades o estén desempleados”.

El constante asentamiento de la crisis económica asimismo ha afectado las preferencias para quedarse en un trabajo. La encuesta especifica que 54% lo haría si el sueldo les alcanzara, 18% señala otros beneficios laborales y solo 8% manifiesta como importante sentirse cómodo.
Por su parte, Iván Acosta, director general de la consultora PGA Group, al plantearse la proyección de posibles escenarios para el 2017, consideró que la inflación alcanzará al menos el 944%.

Esta cifra parece acrecentar a medida que, según Acosta, los registros del World Economic Forum, (Foro de Economía Mundial, en español), Venezuela se encuentra en el puesto 130 de 138, es decir, a tan solo 8 puntos de ser calificada como la peor economía del mundo.

De manera contraproducente, el representante de PGA Group, indicó que en el país hay empresas que están haciendo planes presupuestarios tanto para disminuir el personal (43%) como para atraer al talento al mismo tiempo (48%).

“Las empresas encuestadas por nosotros estimaron en sus presupuestos un incremento de 250% en el salario mínimo para 2017 y 32 U. T. para el programa de alimentación, así como un ingreso mínimo de 299 mil bolívares, segmentado en 95 mil de salario básico y 204 mil de bono de alimentación”, especificó Acosta.

En ese sentido, explicó que desde PGA Group se estima un escenario donde el sueldo básico alcance los 950 mil bolívares, donde 285 mil bolívares represente el ingreso mínimo y 665 mil bolívares el cesta ticket, lo que significaría un incremento del 952 % con respecto al mínimo y 944 % al bono alimentario.

Acosta fundamentó que estas cifras se basan en un estudio que realizó su organización basada en el comportamiento real del crecimiento del bono de alimentación que entre los años 2015 y 2016 aumentó en un 844%, es decir de 6 mil 750 a 63 mil 720 bolívares.

“Basado en ese comportamiento, pensamos que los incrementos que el Gobierno dará serán mayores del 50% en cada anuncio. Deberían estar oscilando entre el 60 y el 70%.”

Por otro lado, estos datos se sustentan en el hecho de que al menos en 2016, el incremento promedio de los salarios (no mínimos) fue de 262%. Para 2017 las empresas encuestadas lo estimaron en 288%.

“Nuestra proyección es que los incrementos estarán en un 420%. Si los incrementos fueran del orden del 288%, la recuperación vs. la inflación sería de un 30%, nuestras previsiones son que los incrementos de 2017 representarán el 40% de la inflación”

En ese orden de ideas, Acosta aclaró que Venezuela está en un área “real negativa extrema” con respecto a la recuperación del salario con relación a la inflación.

Además, Acosta advirtió que en promedio de acciones de ajuste salarial, en el 2016 el Estado venezolano realizó tres (3) modificaciones, y según el estudio de GPA Group, las organizaciones se están moviendo a incrementarlo como mínimo en cuatro (4) oportunidades.

Sin embargo, el 19% de las empresas encuestadas tienen beneficio de comedor, el 33% ha otorgado bonos de alimentación superiores a los de la ley.

Con relación a la situación de desabastecimiento, existen empresas que están adoptando medidas como trabajo a distancia, flexibilidad de horarios.

Con relación a la percepción sobre la migración, el análisis refleja que 47% de las empresas estiman que la salida de venezolanos incrementará y el 51% que se mantendrá la tendencia.

Por último, el trabajo reseño que en Venezuela hay mucha dispersión en la acción empresarial para la retención de talento, ya que el 61% de las empresas ha dado prioridad a una estrategia dirigida a la alta gerencia/gerencia media y el 85% ha tomado medidas para retener altos ejecutivos.

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